Las pruebas de paternidad en fetos para saber quién es realmente el padre del hijo están causando polémica en Reino Unido. Son consideradas poco éticas por algunos laboratorios o por los grupos antiabortistas. Parece ser que si se determina la ilegitimidad del niño, hay una mayor propensión al realizar un aborto. Aunque otras madres precisamente podrían utilizar el test para romper con su marido y rehacer su vida con el verdadero padre.
La noticia, en cualquier caso, me ha hecho reflexionar sobre los derechos de paternidad, que, básicamente, dependen de las decisiones que tome la mujer embarazada. Ya sabéis, nosotras parimos, nosotras decidimos. Si se queda embarazada, y el feto supone un estorbo para su vida material o espiritual, independientemente de que el padre se muestre dispuesto a acoger a ese niño, se aborta y santas pascuas. Si decide llevar a cabo el embarazo, aunque el padre haya mostrado su deseo de no reconocer a ese hijo por no estar preparado ni material ni psicológicamente, el hombre pagará la manutención de los dos. Incluso, en sentencias recientes, se ha obligado a padres a pagar la manutención de hijos que no eran suyos.
Quizás las pruebas de paternidad prenatales tengan implicaciones éticas, pero si como hombre te toca levantarte temprano para ir a un trabajo que detestas y mantener a tu familia, al menos debes saber que ese hijo u hijos son tuyos.
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lunes, 26 de enero de 2009
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