Relacionado con mi comentario anterior, Arcadi Espada ofrece, en el diario El Mundo, un excelente análisis de los sucedido en Seseña y la frustración y desconcierto para algunos/as que produce no poder calificarlo de "violencia machista", aunque con el tiempo quizas encuentren algún resquicio. Este es el artículo que reproducto en su integridad:
"El crimen de Seseña. A su luz siniestra se ve muy bien hasta qué punto resulta confortable tener un robusto sintagma a mano. Por ejemplo ese de «violencia machista» No significa nada y lo que pudiera significar sería falso. Pero cómo consuela. Cuántas circunstancias aterradoras, inexplicables, cuánta dolorosa confusión se diluye en esas dos palabras. «Violencia machista» y la tranquilizadora conclusión (más tranquilizadora que un best seller nórdico) de que los hombres odian a las mujeres y es natural que algún ejemplar de la brutal especie concrete de vez en cuando su odio. El sintagma habría servido, incluso, para el propio crimen de Seseña, en la hipótesis, obviamente, de que el asesino hubiese sido un varoncito: como violencia machista habría sido incluido en las estadísticas. Es más; incluso si víctima y verdugo hubieran compartido sexo masculino la maligna inferencia macha se habría producido entre líneas a poco que una silueta de mujer anduviera de soslayo entre los móviles.
En Seseña no hay sintagma posible. Es inútil ensayar con «violencia infantil.» En nuestra época es un oxímoron. El niño es el inocente número uno. Si «violencia machista» es la violencia que comete el macho, «violencia infantil» es la violencia que cometen sobre el infante. A la precocidad del criminal se añade su sexo. Y el sexo de la víctima: de haber sido verdugo la niña y varón el muerto por alguna rendija boomerang habría vuelto el machismo. Nada, no es posible. No hay palabras. Podría inventarse la elegante categoría de la «violencia inefable», pero no dejaría de ser un relativo fracaso para los taxónomos taxidermistas.
Así pues, sin palabras, observamos con muy incómoda desnudez los hechos que se conocemos. Dos niñas se citan a una pelea en una fábrica abandonada. Como es corriente con los animales la más fuerte gana la pelea: le da una paliza, le corta las venas, la tira a un pozo y la deja allí desangrándose, sin avisar a nadie. Hay un indicio interpretativo final: miembros de la policía dicen que la niña asumió su crimen con frialdad, como si perteneciera a otro. Ante la desnudez aparecen los taparrabos políticos. Si hay que reformar la Ley del menor. Si se debe legislar en frío o en caliente. O los sociológicos, del buen Gabilondo: «Hay que revisar los valores.» Estas del ministro son palabras tan elevadas que no se les ve el fondo; en realidad sólo dan por hecho que alguien, en algún lugar del mundo, enseña que es bueno cortarle las venas a las compañeras de colegio.
El frío de admitir una naturaleza psicópata a los catorce años, y qué hacer con ella."
Arcadi Espada
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miércoles, 7 de abril de 2010
Legislar a golpe de telediario
Ante los últimos acontecimientos de violencia juvenil, el gobierno y sus diversos portavoces, desde Rubalcaba a Pajín, advierten que no conviene legislar a golpe de telediario o a la puerta de los funerales.
Estas prevenciones desde luego no se tuvieron en cuenta cuando se estableció la Ley de Violencia de Género, potenciada por las apariciones en programas de televisión que exaltan las vísceras de diversos sucesos truculentos de violencia tildada de “machista”. Para apoyar una ley discriminatoria hacia el hombre, se suprimieron de los medios el resto de episodios de violencia doméstica, repitiendo machaconamente apariciones de hombres verdugos y mujeres víctimas.
Pero no sólo con el tema de la violencia doméstica se legisla a golpe de telediario e información manipulada. Cuando se preparan leyes de discriminación positiva, los telediarios gubernamentales presentan reportajes de mujeres que ganan menos que hombre “por el mismo trabajo”. Todo ello allana el camino para establecimiento de cuotas de género o pagar, como han hehco en la Universidad de Valencia, las matrículas de las mujeres que quieran estudiar alguna ingeniería (cuando las mujeres ya son el 60% de las estudiantes universitarias).
Sin embargo, insinuar un endurecimiento de penas para delitos de terrorismo o de extremada violencia fuera del ámbito doméstico, es, para el gobierno actual, legislar a golpe de telediario.
Estas prevenciones desde luego no se tuvieron en cuenta cuando se estableció la Ley de Violencia de Género, potenciada por las apariciones en programas de televisión que exaltan las vísceras de diversos sucesos truculentos de violencia tildada de “machista”. Para apoyar una ley discriminatoria hacia el hombre, se suprimieron de los medios el resto de episodios de violencia doméstica, repitiendo machaconamente apariciones de hombres verdugos y mujeres víctimas.
Pero no sólo con el tema de la violencia doméstica se legisla a golpe de telediario e información manipulada. Cuando se preparan leyes de discriminación positiva, los telediarios gubernamentales presentan reportajes de mujeres que ganan menos que hombre “por el mismo trabajo”. Todo ello allana el camino para establecimiento de cuotas de género o pagar, como han hehco en la Universidad de Valencia, las matrículas de las mujeres que quieran estudiar alguna ingeniería (cuando las mujeres ya son el 60% de las estudiantes universitarias).
Sin embargo, insinuar un endurecimiento de penas para delitos de terrorismo o de extremada violencia fuera del ámbito doméstico, es, para el gobierno actual, legislar a golpe de telediario.
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ideología de género,
igualdad salarial,
violencia de género
lunes, 5 de abril de 2010
Disonancia
Mientras escribo esta entrada, la televisión estatal da cuenta de dos nuevos casos de violencia domestica (violencia machista en el libro de estilo de los informativos). Cuatro muertes en total, las de ellas y las de ellos. Ninguna denuncia previa por ninguna de las dos partes. ¿Existía armonía previa?. ¿De repente surgieron en los dos hombres instintos de “terrorismo patriarcal”?. ¿Por qué se suicidaron después?. ¿Por qué en época vacacional se multiplican los episodios de violencia doméstica?. Sólo existe una respuesta para el boletín estatal: el machismo. Explicaciones alternativas o complementarias no valen, estadísticas que señalan maltrato mutuo en muchas situaciones de violencia doméstica se descartan, las mayores tasas de violencia doméstica entre personas del mismo sexo se silencian. Según el artículo enlazado, el 30% de las mujeres lesbianas padecerán violencia doméstica de sus parejas a lo largo de su vida.
Al mismo tiempo me llega el último barómetro del CIS, correspondiente al mes de marzo. A la pregunta: ¿Cuál es a su juicio el principal problema que existe en España? ¿Y el segundo? ¿Y el tercero? (Respuesta espontanea), la violencia contra la mujer, el 1.8 % de los hombres y mujeres lo ponen en su lista de problemas, muy por debajo del paro (82%), problemas económicos (45%) y de otras 14 categorías. En la vaga categoría de problemas de la mujer, 0,4% de preocupación.
A la pregunta: ¿Cuál es a su juicio el principal problema que existe en España (sólo uno, respuesta espontanea? , la violencia contra la mujer desciende al 0.1% de las preocupaciones de los hombres y mujeres que responden a esta encuesta. El gobierno y los/as políticos/as se encuentran por encima en ambas preguntas como problemas más candentes.
A la pregunta: ¿Cuál es el problema que a usted más le afecta?, lo violencia contra la mujer representa el 0.1 % de preocupación para hombres y mujeres, de nuevo por debajo de los/as políticos/as. Incluso la crisis de valores, con un 0.8% suscita más inquietud.
A la pregunta sobre cómo se valoran diversos movimientos sociales, hombres y mujeres valoran al feminismo con un raspado 5,06 (de 0 a 10) por debajo pro derechos humanos (7,48), de protección de animales,(7,03), ecologistas (6,28 ), pacifistas (5,67), apoyo a inmigrantes y otros.
Una gran disonancia pues entre lo que la población percibe como importante y que realmente afecta a sus vidas y los titulares que nos ofrece el parte diario gubernamental.
COMBATAMOS DE VERDAD LA VIOLENCIA DOMÉSTICA
Al mismo tiempo me llega el último barómetro del CIS, correspondiente al mes de marzo. A la pregunta: ¿Cuál es a su juicio el principal problema que existe en España? ¿Y el segundo? ¿Y el tercero? (Respuesta espontanea), la violencia contra la mujer, el 1.8 % de los hombres y mujeres lo ponen en su lista de problemas, muy por debajo del paro (82%), problemas económicos (45%) y de otras 14 categorías. En la vaga categoría de problemas de la mujer, 0,4% de preocupación.
A la pregunta: ¿Cuál es a su juicio el principal problema que existe en España (sólo uno, respuesta espontanea? , la violencia contra la mujer desciende al 0.1% de las preocupaciones de los hombres y mujeres que responden a esta encuesta. El gobierno y los/as políticos/as se encuentran por encima en ambas preguntas como problemas más candentes.
A la pregunta: ¿Cuál es el problema que a usted más le afecta?, lo violencia contra la mujer representa el 0.1 % de preocupación para hombres y mujeres, de nuevo por debajo de los/as políticos/as. Incluso la crisis de valores, con un 0.8% suscita más inquietud.
A la pregunta sobre cómo se valoran diversos movimientos sociales, hombres y mujeres valoran al feminismo con un raspado 5,06 (de 0 a 10) por debajo pro derechos humanos (7,48), de protección de animales,(7,03), ecologistas (6,28 ), pacifistas (5,67), apoyo a inmigrantes y otros.
Una gran disonancia pues entre lo que la población percibe como importante y que realmente afecta a sus vidas y los titulares que nos ofrece el parte diario gubernamental.
COMBATAMOS DE VERDAD LA VIOLENCIA DOMÉSTICA
miércoles, 24 de marzo de 2010
Feminismo crítico
Adjunto el enlace a una carta que critica la ley de violencia de género. Son interesantes los cometarios.
Está claro que la crítica razonada a los excesos de la ideología de género no convierte a la persona que la hace en "machista", "facha", o "grosera", estiquetas que a falta de argumentos muchas feministas institucionales lanzan a estas críticas. La carta que enlazo en esta entrada y los comentarios que suscita son una muestra de feminismo real.
Está claro que la crítica razonada a los excesos de la ideología de género no convierte a la persona que la hace en "machista", "facha", o "grosera", estiquetas que a falta de argumentos muchas feministas institucionales lanzan a estas críticas. La carta que enlazo en esta entrada y los comentarios que suscita son una muestra de feminismo real.
jueves, 12 de noviembre de 2009
"Derecho penal del enemigo"
Sobre mi post anterior, acabo de leer el siguiente comentario en el diario El Mundo de hoy:
"LA UNANIMIDAD política conseguida en torno a la reforma del Código Penal para que el consumo de alcohol y drogas sea un agravante en los casos de maltrato contra las mujeres es inquietante y dice mucho acerca de con qué facilidad se apuntan los partidos a lo políticamente correcto. Si el Gobierno hace caso al Congreso y reforma la Ley contra la Violencia de Género en este sentido, se estará aprobando de hecho un Código Penal paralelo destinado únicamente para determinados hombres: los maltratadores, quienes de esta forma carecerán de las mismas garantías jurídicas que tienen los otros delincuentes en nuestro Estado de Derecho, por abominables que sean sus crímenes. Es decir, se aplicaría a los maltratadores el llamado derecho penal del enemigo, acuñado por el jurista alemán Günter Jakobs y considerado por la mayoría de los penalistas como una aberración jurídica, ya que parte de la base de que en la sociedad hay «personas», a las que se aplica la legislación penal general, y «enemigos o no personas», cuya peligrosidad está en su propia existencia, aun antes de que cometan un delito. Huelga decir a qué extremos se ha llegado en la Historia aplicando este tipo de derecho, del que Guantánamo es el último caso denunciado. No se trata de negar que el maltrato es una lacra que es necesario combatir. Pero el hecho de que ninguno de los partidos con representación parlamentaria haya valorado el alcance de lo que están proponiendo es más que preocupante."
"LA UNANIMIDAD política conseguida en torno a la reforma del Código Penal para que el consumo de alcohol y drogas sea un agravante en los casos de maltrato contra las mujeres es inquietante y dice mucho acerca de con qué facilidad se apuntan los partidos a lo políticamente correcto. Si el Gobierno hace caso al Congreso y reforma la Ley contra la Violencia de Género en este sentido, se estará aprobando de hecho un Código Penal paralelo destinado únicamente para determinados hombres: los maltratadores, quienes de esta forma carecerán de las mismas garantías jurídicas que tienen los otros delincuentes en nuestro Estado de Derecho, por abominables que sean sus crímenes. Es decir, se aplicaría a los maltratadores el llamado derecho penal del enemigo, acuñado por el jurista alemán Günter Jakobs y considerado por la mayoría de los penalistas como una aberración jurídica, ya que parte de la base de que en la sociedad hay «personas», a las que se aplica la legislación penal general, y «enemigos o no personas», cuya peligrosidad está en su propia existencia, aun antes de que cometan un delito. Huelga decir a qué extremos se ha llegado en la Historia aplicando este tipo de derecho, del que Guantánamo es el último caso denunciado. No se trata de negar que el maltrato es una lacra que es necesario combatir. Pero el hecho de que ninguno de los partidos con representación parlamentaria haya valorado el alcance de lo que están proponiendo es más que preocupante."
martes, 10 de noviembre de 2009
Agravantes...sólo para hombres.
El alcohol y las drogas serán agravantes en situaciones de violencia doméstica…si el alcohólico es el hombre (leído aquí).
El gobierno puede que gane los votos del feminismo radical y resentido con este tipo de medidas, pero pierde los votos de hombres y mujeres sensatas. ¿Por qué el síndrome pre menstrual, que responde a una condición natural de la mujer, es muchas veces utilizado como eximente en comportamientos delictivos de las mujeres, desde el infanticidio hasta el asesinato, y el alcoholismo, que es una enfermedad que padecen tanto hombres como mujeres, se considera agravante en situaciones de conflictos de pareja?. Si una mujer alcohólica insulta, menosprecia y maldice a su marido, ¿no será tratada con la misma firmeza por el juez/a?. Si el alcoholismo y las drogas forman potencian entornos violentos en las familias, ¿por qué no se prohíben?. ¿Por qué no se ayuda a los alcohólicos y alcohólicas?. ¿Por qué el gobierno es más condescendiente con los y las terrorista de ETA?.
¿Y qué pasa en las parejas de lesbianas y homosexuales?. ¿Se castigará más al alcohólico/a que desempeñe el rol "masculino", según la hilarante teoría de género de las/os feministas de salón?. Lo preocupante, es el consenso que esta ley injusta goza en la totalidad de los partidos a aras de lo políticamente correcto. Creo que cualquier miembro del parlamento, del partido que fuera, que rompiera su disciplina de voto y explicara que está en contra de esta medida fascista, se ganaría las simpatías de muchos ciudadanos y ciudadanas. Espero que se considere agravamente ir puestos y puestas de whisky a la hora de recalificar terrenos, aceptar trajes de dudosa procedencia u ordenar escuchas ilegales a rivales políticos.
El gobierno puede que gane los votos del feminismo radical y resentido con este tipo de medidas, pero pierde los votos de hombres y mujeres sensatas. ¿Por qué el síndrome pre menstrual, que responde a una condición natural de la mujer, es muchas veces utilizado como eximente en comportamientos delictivos de las mujeres, desde el infanticidio hasta el asesinato, y el alcoholismo, que es una enfermedad que padecen tanto hombres como mujeres, se considera agravante en situaciones de conflictos de pareja?. Si una mujer alcohólica insulta, menosprecia y maldice a su marido, ¿no será tratada con la misma firmeza por el juez/a?. Si el alcoholismo y las drogas forman potencian entornos violentos en las familias, ¿por qué no se prohíben?. ¿Por qué no se ayuda a los alcohólicos y alcohólicas?. ¿Por qué el gobierno es más condescendiente con los y las terrorista de ETA?.
¿Y qué pasa en las parejas de lesbianas y homosexuales?. ¿Se castigará más al alcohólico/a que desempeñe el rol "masculino", según la hilarante teoría de género de las/os feministas de salón?. Lo preocupante, es el consenso que esta ley injusta goza en la totalidad de los partidos a aras de lo políticamente correcto. Creo que cualquier miembro del parlamento, del partido que fuera, que rompiera su disciplina de voto y explicara que está en contra de esta medida fascista, se ganaría las simpatías de muchos ciudadanos y ciudadanas. Espero que se considere agravamente ir puestos y puestas de whisky a la hora de recalificar terrenos, aceptar trajes de dudosa procedencia u ordenar escuchas ilegales a rivales políticos.
viernes, 11 de septiembre de 2009
Telebasura de género II
Hay un tema sobre el que las feministas mantienen un silencio sepulcral: la telebasura de género. Si observamos programas como Sálvame, el público que acude es mayoritariamente femenino, los periodistas, mujeres que hablan como verduleras (aunque siempre queda bien el toque de homosexual progre supuestamente distante de la mierda que se reparte en el estudio). Como demuestran los anunciantes, los espectadores de estos programas son mayoritariamente mujeres a las que se les venden cremas innecesarias y remedios para toda serie de males corporales que parece ser sólo sufren las mujeres. Se promocionan además otros programas y series que abundan en la estulticia y refuerzan una visión soez y vengativa de las relaciones humanas. Las noticias comentadas suelen ser de parejas que se maltratan mutuamente y en las que hijos e hijas se convierten en peones de sus batallas llenas de mierda. La mujer es vengativa, el hombre maltratador, aunque los papeles tienden a intercambiarse para mantener el interés de las historietas. Todo ello en un horario en el que los niños y niñas de nuestro país, muchas veces con la complacencia de las abuelas o cuidadoras de turno, interiorizan historias que “normalizarán” posteriormente en su comportamiento adulto.
A pesar de que de esta inmundicia es producida por y para mujeres, supuestos pilares de nuestra feminista sociedad actual, de vez en cuando aparecen estadísticas que señalan que “las mujeres leen más que los hombres” (resulta que lo que leen son novelas de ínfima calidad, periódicos gratuitos y revistas del corazón), “tienen más titulaciones universitarias que los varones” (en carreras de títulos que básicamente son expedidos); estadísticas que pretenden limpiar el embrutecimiento que estos programas televisivos cultivan en las mujeres.
Quizás no sea casual el silencio. Quizás las feministas saben que cuanto más embrutecidas estén las mujeres, más fácil será manipularlas con su demagogia de género. De hecho, una de las sacerdotisas del feminismo del rencor y baluarte de la telebasura, Karmele Merchante, aprovecha estos programas para introducir sus groseras y rancias píldoras de feminismo setentero.
A pesar de que de esta inmundicia es producida por y para mujeres, supuestos pilares de nuestra feminista sociedad actual, de vez en cuando aparecen estadísticas que señalan que “las mujeres leen más que los hombres” (resulta que lo que leen son novelas de ínfima calidad, periódicos gratuitos y revistas del corazón), “tienen más titulaciones universitarias que los varones” (en carreras de títulos que básicamente son expedidos); estadísticas que pretenden limpiar el embrutecimiento que estos programas televisivos cultivan en las mujeres.
Quizás no sea casual el silencio. Quizás las feministas saben que cuanto más embrutecidas estén las mujeres, más fácil será manipularlas con su demagogia de género. De hecho, una de las sacerdotisas del feminismo del rencor y baluarte de la telebasura, Karmele Merchante, aprovecha estos programas para introducir sus groseras y rancias píldoras de feminismo setentero.
sábado, 2 de mayo de 2009
Leyes perversas
Tras las manipulaciones mediáticas promovidas para implantar leyes injustas, se empiezan a percibir los efectos perversos. Así, hoy se puede leer en El Mundo, el siguiente editorial, con relación a una separación entre gente del "famoseo":
Es lamentable que tengan que ser noticias publicadas en la prensa del corazón las que estén empezando a movilizar a una parte (pequeña) de la sociedad en contra de leyes que nunca debieron de implantarse. Lo curioso, es que para hacer aceptables esas leyes, en su día también se recurrió a la magficación de los conflictos sentimentales de los "famosos". Algo está pasando cuando la ética es dictada por los programas de telebasura y la refrendan ciudadanos/as cretinizados/as.
PS: Adjunto el comunicado emitido por el marido de Lydia Bosch tras ser liberado sin que la juez atendiara las peticiones de la denunciante: Comunicado del encerrado en la carcel durante un día sin presunción de inocencia.
Además, Edurne Uriarte de pronuncia así sobre el tema: Lydia Bosch ¿abuso legal o abuso policial?.
El nada amistoso divorcio entre Lydia Bosch y el arquitecto Alberto Martín ha vuelto a poner en evidencia los efectos perversos de la normativa y los protocolos vigentes contra la violencia de género. La actriz, que según publicamos hoy en La otra crónica reclamaría una manutención de 21.000 euros mensuales y el 80% de las propiedades en común, denunció el lunes a su marido por supuestamente haber abusado de una hija de ella cinco años atrás. La Policía detuvo y encerró ipso facto al acusado y al día siguiente -podrían haber transcurrido tres días si la detención se hubiera producido un viernes- la juez le tomó declaración y lo puso en libertad sin decretar siquiera una orden de alejamiento. Si esa misma denuncia la hubiera interpuesto un hombre contra una mujer, por descontado que la acusada no hubiera sido tratada tan severamente. Lo terrible es que la Policía aplicó la normativa en vigor, si bien suponemos que no forma parte del espíritu de las leyes contra la violencia de género y de igualdad contribuir a que estrellas millonarias tengan condiciones favorables si deciden divorciarse.
Es lamentable que tengan que ser noticias publicadas en la prensa del corazón las que estén empezando a movilizar a una parte (pequeña) de la sociedad en contra de leyes que nunca debieron de implantarse. Lo curioso, es que para hacer aceptables esas leyes, en su día también se recurrió a la magficación de los conflictos sentimentales de los "famosos". Algo está pasando cuando la ética es dictada por los programas de telebasura y la refrendan ciudadanos/as cretinizados/as.
PS: Adjunto el comunicado emitido por el marido de Lydia Bosch tras ser liberado sin que la juez atendiara las peticiones de la denunciante: Comunicado del encerrado en la carcel durante un día sin presunción de inocencia.
Además, Edurne Uriarte de pronuncia así sobre el tema: Lydia Bosch ¿abuso legal o abuso policial?.
lunes, 27 de abril de 2009
Telebasura de género I
Acabo de leer la siguiente reseña, la ultraviolencia (de género), nos mata de risa, que me ha suscitado un comentario casi inmediato.
Toda esta "basurización" de la violencia doméstica sirve para manipular hábilmente la "alarma social" y aprobar leyes anticonstitucionales que criminalizan al varón sólo por el hecho de serlo... ¿como consiente este espectáculo el Ministerio de Igualdad y el lobby feminista que lo respalda?. ¿Les interesa narcotizar al personal?. ¿Les interesa que la violencia en pareja forme parte de la basura nacional para justificar ministerios?. ¿Les interesa cretinizar la figura masculina con elementos como ese DJ que describe el artículo?. ¿Les interesa embrutecer la imagen de la mujer, que hace cualquier cosa con tal de estar en el candelabro, como la compañera del mismo DJ?.
Por cierto, según los estudios de audiencia, este tipo de programas los ve, mayoritariamente, público femenino que probablemente en sus mentes refuerce el bucle mujer= siempre víctima, hombre=siempre bestia, y, por lo tanto, leyes que que discriminen por sexo, justas.
Toda esta "basurización" de la violencia doméstica sirve para manipular hábilmente la "alarma social" y aprobar leyes anticonstitucionales que criminalizan al varón sólo por el hecho de serlo... ¿como consiente este espectáculo el Ministerio de Igualdad y el lobby feminista que lo respalda?. ¿Les interesa narcotizar al personal?. ¿Les interesa que la violencia en pareja forme parte de la basura nacional para justificar ministerios?. ¿Les interesa cretinizar la figura masculina con elementos como ese DJ que describe el artículo?. ¿Les interesa embrutecer la imagen de la mujer, que hace cualquier cosa con tal de estar en el candelabro, como la compañera del mismo DJ?.
Por cierto, según los estudios de audiencia, este tipo de programas los ve, mayoritariamente, público femenino que probablemente en sus mentes refuerce el bucle mujer= siempre víctima, hombre=siempre bestia, y, por lo tanto, leyes que que discriminen por sexo, justas.
jueves, 12 de marzo de 2009
Una denuncia falsa en video
En el vídeo adjunto un miembro del sexo que “es siempre honesto y nunca maltrata”, tal y como son definidas las mujeres por el estereotipo de la ideología de género, acusa en falso a un policía por abusos sexuales.
El video está en inglés, pero los subtitulos son fáciles de seguir. Primeramente se ve a la mujer declarando que ha sufrido abusos sexuales en el registro. Afirma que le tocan los pechos de manera grosera e incluso acarician su vagina. A continuación, le indican que todo el incidente está grabado y que tras su visionado no se observan las escenas que ella ha descrito. Le preguntan directamente: “¿por qué ha acusado falsamente a un policía que puede perder su puesto de trabajo si comete los actos que nos ha relatado?”. La angelical victima se reafirma en su declaración. Finalmente, sale por la tangente y dice que ha obrado así porque está segura que si hubiera conducido un Mercedes o un Jaguar, la policía no le hubiese parado.
De la “lucha de sexos” a la “lucha de clases”, y se queda tan campante. Como muchas feministas de género, que utilizan la caduca herramienta del marxismo para analizar situaciones que obedecen, únicamente, a la estupidez humana. Por cierto, en EEUU las falsas acusaciones, sean perpetradas por hombres o mujeres, reciben el mismo castigo.
El video está en inglés, pero los subtitulos son fáciles de seguir. Primeramente se ve a la mujer declarando que ha sufrido abusos sexuales en el registro. Afirma que le tocan los pechos de manera grosera e incluso acarician su vagina. A continuación, le indican que todo el incidente está grabado y que tras su visionado no se observan las escenas que ella ha descrito. Le preguntan directamente: “¿por qué ha acusado falsamente a un policía que puede perder su puesto de trabajo si comete los actos que nos ha relatado?”. La angelical victima se reafirma en su declaración. Finalmente, sale por la tangente y dice que ha obrado así porque está segura que si hubiera conducido un Mercedes o un Jaguar, la policía no le hubiese parado.
De la “lucha de sexos” a la “lucha de clases”, y se queda tan campante. Como muchas feministas de género, que utilizan la caduca herramienta del marxismo para analizar situaciones que obedecen, únicamente, a la estupidez humana. Por cierto, en EEUU las falsas acusaciones, sean perpetradas por hombres o mujeres, reciben el mismo castigo.
sábado, 28 de febrero de 2009
Voces discrepantes
Según publica hoy El País, el Constitucional avala castigar más al varón, tal y como estipula la mal llamada Ley de Violencia de Género.
Aún así, hay varias voces discrepantes en la sentencia, que se aferran al sentido común y a una justicia igualitaria para todos y todas. El magistrado Jorge Rodríguez Zapata, formula un voto particular discrepante en el que sostiene que la sentencia, aunque formalmente lo niegue, atribuye al varón "un plus de culpa derivado de la situación discriminatoria creada por las generaciones de varones que le precedieron". Y añade que se suma a un derecho penal paternalista que promueve la concepción de la mujer como "sujeto vulnerable". Discrepan también del fallo los jueces Vicente Conde y Ramón Rodríguez Arribas.
Aún así, hay varias voces discrepantes en la sentencia, que se aferran al sentido común y a una justicia igualitaria para todos y todas. El magistrado Jorge Rodríguez Zapata, formula un voto particular discrepante en el que sostiene que la sentencia, aunque formalmente lo niegue, atribuye al varón "un plus de culpa derivado de la situación discriminatoria creada por las generaciones de varones que le precedieron". Y añade que se suma a un derecho penal paternalista que promueve la concepción de la mujer como "sujeto vulnerable". Discrepan también del fallo los jueces Vicente Conde y Ramón Rodríguez Arribas.
La ley, aprobada por todos los partidos españoles coaccionados por el lobby de "género", es una muestra más de leyes aprobadas a golpe de suceso. Ahora, los mismos que utilizaron la emotividad y la manipulación mediática para aprobar una ley injusta, se rasgan las vestiduras porque el padre de una niña asesinada abogue por un referendum a favor de la cadena perpetua. No se puede legislar a golpe de noticia, dicen. ¿Les parecería bien que cada vez que un menor sufre maltrato doméstico, mayoritariamente en manos de la madre, abuela, o combinación de madre y pareja, se pidiera una ley que castigará más el bofetón de una madre que el de un padre?.
Nota: Ver el último informe sobre violencia doméstica del Consejo General del Poder Judicial. Aumenta en términos absolutos el porcentaje de varones asesinados (31), así como las cifras de maltrato infantil. Desciende la edad de agresores y víctimas, aumenta la incidencia de la violencia doméstica entre los extranjeros. Mientras tanto, los hombres siguen acaparando casi en su totalidad las muertes en accidentes laborales y son victimas mayoritarias de la violencia general.
miércoles, 18 de febrero de 2009
Insuficiencia Moral
Adjunto otro artículo sobre el asesinato/homicidio de Marta del Castillo. Enfatizo, como en el post anterior, los párrafos más interesantes. El autor del artículo es Santiago González, en El Mundo.
"A falta de hallar el cadáver de la infortunada Marta del Castillo, no podremos saber si los detenidos van a ser acusados de participar en un homicidio o en un asesinato. La autopsia podría determinar si aún vivía cuando la arrojaron al río o cualquier otra circunstancia que pudiera cambiar la calificación de homicidio por la de asesinato.
No parece muy probable que éste sea un caso de violencia de género.Los medios de comunicación hemos contado que Marta del Castillo y su presunto homicida/asesino fueron novios. Eso tuvo lugar durante dos meses hace ya dos años. ¿Se puede emplear con rigor la palabra novios? Dos meses de relación entre dos adolescentes de 18 y 15 años, ¿son algo más que haber salido con alguien dos años después? El término novios galopa hoy hacia el desuso. Parejas de personas adultas que llevan más de un año de relación estrecha y monógama recurren a múltiples sinónimos para evitarlo y no digamos entre los jóvenes.
Menos sentido aún tiene el concepto acuñado en los ámbitos del feminismo oficial, el de terrorismo de género. El terrorista vierte lo que Juan Aranzadi llamó hace ya bastantes años «sangre simbólica». No individualiza a sus víctimas, porque éstas son sólo el pretexto de su mensaje, el envoltorio de la reivindicación.Los tipos que matan a sus parejas, novios, maridos o amantes, categorías que se refunden en el genérico e impreciso compañero sentimental de las crónicas de sucesos, no quieren matar a las mujeres en general; se conforman con la suya propia, tomando el posesivo en un sentido literal. Es lo que les distingue del terrorista o del psicópata.
El acto no lleva mensaje, carece de sentido y se agota en sí mismo. En general, una vez satisfecha su sed de venganza, tiende a suicidarse o se entrega a la Policía.
Por eso, los crímenes pasionales o domésticos o de pareja no suelen llevar aparejadas las circunstancias modificativas de alevosía, precio o ensañamiento, entendido según el DRAE y el Código Penal como el aumento deliberado e inhumano del dolor de la víctima.
Otro de sus rasgos característicos es que el terrorismo tiene una cuota de simpatizantes entre las muchedumbres, un porcentaje de gente con miedo y una parte que mira obstinadamente hacia fuera del lugar en el que se está representando el drama. Los psicópatas o quienes matan a sus mujeres no tienen simpatizantes.
¿Cómo clasificar ese concierto de voluntades para deshacerse del cadáver? Esa fratría que lleva al presunto a recabar la ayuda de un hermanastro y dos colegas para deshacerse de la víctima y a éstos a prestársela sin dudarlo, sólo encaja bajo la definición de idiotas morales, acuñada por Norbert Bilbeny. Y el relato que el periodismo está haciendo de los hechos. El domingo, una cadena entrevistó a la actual novia del detenido, la mitad inferior de un rostro infantil llenando la pantalla: una nariz infantil, labios de niña y un mentón de niña. Catorce años de niña haciendo bolos por las televisiones para contar su consternación y su desgracia. Pensé que los únicos idiotas morales no eran el homicida y su cuadrilla."
"A falta de hallar el cadáver de la infortunada Marta del Castillo, no podremos saber si los detenidos van a ser acusados de participar en un homicidio o en un asesinato. La autopsia podría determinar si aún vivía cuando la arrojaron al río o cualquier otra circunstancia que pudiera cambiar la calificación de homicidio por la de asesinato.
No parece muy probable que éste sea un caso de violencia de género.Los medios de comunicación hemos contado que Marta del Castillo y su presunto homicida/asesino fueron novios. Eso tuvo lugar durante dos meses hace ya dos años. ¿Se puede emplear con rigor la palabra novios? Dos meses de relación entre dos adolescentes de 18 y 15 años, ¿son algo más que haber salido con alguien dos años después? El término novios galopa hoy hacia el desuso. Parejas de personas adultas que llevan más de un año de relación estrecha y monógama recurren a múltiples sinónimos para evitarlo y no digamos entre los jóvenes.
Menos sentido aún tiene el concepto acuñado en los ámbitos del feminismo oficial, el de terrorismo de género. El terrorista vierte lo que Juan Aranzadi llamó hace ya bastantes años «sangre simbólica». No individualiza a sus víctimas, porque éstas son sólo el pretexto de su mensaje, el envoltorio de la reivindicación.Los tipos que matan a sus parejas, novios, maridos o amantes, categorías que se refunden en el genérico e impreciso compañero sentimental de las crónicas de sucesos, no quieren matar a las mujeres en general; se conforman con la suya propia, tomando el posesivo en un sentido literal. Es lo que les distingue del terrorista o del psicópata.
El acto no lleva mensaje, carece de sentido y se agota en sí mismo. En general, una vez satisfecha su sed de venganza, tiende a suicidarse o se entrega a la Policía.
Por eso, los crímenes pasionales o domésticos o de pareja no suelen llevar aparejadas las circunstancias modificativas de alevosía, precio o ensañamiento, entendido según el DRAE y el Código Penal como el aumento deliberado e inhumano del dolor de la víctima.
Otro de sus rasgos característicos es que el terrorismo tiene una cuota de simpatizantes entre las muchedumbres, un porcentaje de gente con miedo y una parte que mira obstinadamente hacia fuera del lugar en el que se está representando el drama. Los psicópatas o quienes matan a sus mujeres no tienen simpatizantes.
¿Cómo clasificar ese concierto de voluntades para deshacerse del cadáver? Esa fratría que lleva al presunto a recabar la ayuda de un hermanastro y dos colegas para deshacerse de la víctima y a éstos a prestársela sin dudarlo, sólo encaja bajo la definición de idiotas morales, acuñada por Norbert Bilbeny. Y el relato que el periodismo está haciendo de los hechos. El domingo, una cadena entrevistó a la actual novia del detenido, la mitad inferior de un rostro infantil llenando la pantalla: una nariz infantil, labios de niña y un mentón de niña. Catorce años de niña haciendo bolos por las televisiones para contar su consternación y su desgracia. Pensé que los únicos idiotas morales no eran el homicida y su cuadrilla."
lunes, 16 de febrero de 2009
"Feminicidio"
Transcribo, sin más, la columna de Ignacio Camacho en ABC, 16-2-2009, subrayando los párrafos que me han parecido interesantes:
PARECE un caso claro de violencia de género, pero construido, o deconstruido, con los rasgos de la posmodernidad. El presunto crimen de Marta del Castillo -presunto hasta que aparezca el cuerpo, habeas corpus- apunta incómodos y antipáticos detalles que obligan a reflexionar sobre la perpetuación de ciertos modelos de conducta. Se trata de jóvenes urbanos acostumbrados a relacionarse a través de las redes sociales de internet; gente estrictamente contemporánea, perteneciente a esa generación que se supone más alejada de los conceptos atávicos de la posesión, la sumisión y el machismo, más permeable a la educación igualitaria. Y sin embargo, ya lo ven: la mató porque era suya; suya o de nadie. Igual que antes, que siempre. Desde luego igual que antes de que las leyes, la presión social, el discurso político, se llenaran de tópicos hembristas. Algo falla, y el fracaso apunta al marasmo educativo más que al esfuerzo legislativo.
Resulta difícil la autocrítica cuando se apuesta por la ingeniería social y lingüística -«ciudadanos y ciudadanas»- como panacea de la conducta individual. Muchos de los que han impulsado la presión legal contra los malos tratos aún encendían mecheros en los años setenta cuando Joan Baez cantaba «El preso número nueve», que no se arrepentía de haber matado a su mujer. Era una víctima de la sociedad, pobrecito; hoy le caerían treinta años con todos los agravantes. Las leyes se pueden cambiar deprisa, pero las mentalidades van bastante más despacio que las mayorías parlamentarias.
Marta del Castillo murió por saber decir no, por pensar que su vida era suya y podía manejarla. Podemos creer que falla el protocolo de búsqueda de desaparecidos, que los mecanismos de reacción son lentos o que las penas son leves, que hay algo ajeno en lo que depositar la impotencia o la culpa. Podemos creer que el agresor era un muchacho mentalmente desequilibrado o socialmente desintegrado, pero nos volveremos a engañar. Cuando un chaval de veinte años que ha crecido en una gran ciudad y sabe usar las nuevas tecnologías se considera dueño exclusivo de una chica de diecisiete no tenemos sólo un problema de leyes ni de seguridad, sino un desfase en la educación moral, sentimental y cívica. Y lo tenemos todos. Los que minimizan los malos tratos y la violencia de pareja -ah, el crimen pasional «de toda la vida»- y los que creen en las soluciones rápidas de la ingeniería legal. El problema está en la transmisión de valores, en la falta de responsabilidad familiar y en esa educación cuya sórdida realidad nadie quiere mirar en serio, ni menos reformar a fondo. Es más cómoda la retórica doctrinal y el falso nominalismo. Ahora se habla ya de «feminicidio»; la posmodernidad siempre encuentra antes soluciones para el lenguaje que para la conducta.
PARECE un caso claro de violencia de género, pero construido, o deconstruido, con los rasgos de la posmodernidad. El presunto crimen de Marta del Castillo -presunto hasta que aparezca el cuerpo, habeas corpus- apunta incómodos y antipáticos detalles que obligan a reflexionar sobre la perpetuación de ciertos modelos de conducta. Se trata de jóvenes urbanos acostumbrados a relacionarse a través de las redes sociales de internet; gente estrictamente contemporánea, perteneciente a esa generación que se supone más alejada de los conceptos atávicos de la posesión, la sumisión y el machismo, más permeable a la educación igualitaria. Y sin embargo, ya lo ven: la mató porque era suya; suya o de nadie. Igual que antes, que siempre. Desde luego igual que antes de que las leyes, la presión social, el discurso político, se llenaran de tópicos hembristas. Algo falla, y el fracaso apunta al marasmo educativo más que al esfuerzo legislativo.
Resulta difícil la autocrítica cuando se apuesta por la ingeniería social y lingüística -«ciudadanos y ciudadanas»- como panacea de la conducta individual. Muchos de los que han impulsado la presión legal contra los malos tratos aún encendían mecheros en los años setenta cuando Joan Baez cantaba «El preso número nueve», que no se arrepentía de haber matado a su mujer. Era una víctima de la sociedad, pobrecito; hoy le caerían treinta años con todos los agravantes. Las leyes se pueden cambiar deprisa, pero las mentalidades van bastante más despacio que las mayorías parlamentarias.
Marta del Castillo murió por saber decir no, por pensar que su vida era suya y podía manejarla. Podemos creer que falla el protocolo de búsqueda de desaparecidos, que los mecanismos de reacción son lentos o que las penas son leves, que hay algo ajeno en lo que depositar la impotencia o la culpa. Podemos creer que el agresor era un muchacho mentalmente desequilibrado o socialmente desintegrado, pero nos volveremos a engañar. Cuando un chaval de veinte años que ha crecido en una gran ciudad y sabe usar las nuevas tecnologías se considera dueño exclusivo de una chica de diecisiete no tenemos sólo un problema de leyes ni de seguridad, sino un desfase en la educación moral, sentimental y cívica. Y lo tenemos todos. Los que minimizan los malos tratos y la violencia de pareja -ah, el crimen pasional «de toda la vida»- y los que creen en las soluciones rápidas de la ingeniería legal. El problema está en la transmisión de valores, en la falta de responsabilidad familiar y en esa educación cuya sórdida realidad nadie quiere mirar en serio, ni menos reformar a fondo. Es más cómoda la retórica doctrinal y el falso nominalismo. Ahora se habla ya de «feminicidio»; la posmodernidad siempre encuentra antes soluciones para el lenguaje que para la conducta.
sábado, 7 de febrero de 2009
Una nueva denuncia de un juez a las leyes sexistas
Una denuncia más de un juez que quizás pronto acompañe a María Sanhauja en la pira a la que el feminismo de "género" condena a quienes se apartan de su ortodoxia (hombre violento, mujer, victima e indefensa). El párrafo que más me ha llamado la atención es este:
"Según el juez, se debe distinguir entre el verdadero maltrato y la "conflictividad propia de cualquier ruptura" para no llegar a "la hipocresía de que, en vez de proteger debidamente a las víctimas, estemos protegiendo situaciones de abuso". En su opinión, de los casos denunciados en el Juzgado de Violencia de Género, solo el 14 por ciento responde a violencia habitual y el 86 por ciento restante "son situaciones de ruptura de pareja en las que se dicen de todo menos guapo".
Esta es la la noticia publicada en un medio generalmente hostil con el actual gobierno, pero que tanto El País, como Público, y sus lectores han denunciado ya ampliamente en sus foros.
¿"Neomachismo" rampante será el diágnostico que desde el Ministerio de Igualdad lance Miguel Lorente, el ideólogo del Ministerio de Igualdad ante las declaraciones de este juez?.
En este artículo María Sanhauja se muestra en términos parecidos a los del juez andaluz que ha denunciados los abusos de las leyes sexistas apoyadas por los principales partidos politicos españoles.
Actualización: La noticia tal y como también la publica ABC. Y en este sitio se puede ver en video la entrevista al juez de Sevilla. Aquí la respuesta del Gobierno dos días después. Como era de esperar se desautoriza al juez, quien no obtante se reafirma en sus declaraciones.
"Según el juez, se debe distinguir entre el verdadero maltrato y la "conflictividad propia de cualquier ruptura" para no llegar a "la hipocresía de que, en vez de proteger debidamente a las víctimas, estemos protegiendo situaciones de abuso". En su opinión, de los casos denunciados en el Juzgado de Violencia de Género, solo el 14 por ciento responde a violencia habitual y el 86 por ciento restante "son situaciones de ruptura de pareja en las que se dicen de todo menos guapo".
Esta es la la noticia publicada en un medio generalmente hostil con el actual gobierno, pero que tanto El País, como Público, y sus lectores han denunciado ya ampliamente en sus foros.
¿"Neomachismo" rampante será el diágnostico que desde el Ministerio de Igualdad lance Miguel Lorente, el ideólogo del Ministerio de Igualdad ante las declaraciones de este juez?.
En este artículo María Sanhauja se muestra en términos parecidos a los del juez andaluz que ha denunciados los abusos de las leyes sexistas apoyadas por los principales partidos politicos españoles.
Actualización: La noticia tal y como también la publica ABC. Y en este sitio se puede ver en video la entrevista al juez de Sevilla. Aquí la respuesta del Gobierno dos días después. Como era de esperar se desautoriza al juez, quien no obtante se reafirma en sus declaraciones.
miércoles, 21 de enero de 2009
Sobre la ley integral que no integra a nadie
Una amiga jurista me envía un artículo, del que extraigo los siguientes párrafos:
"La Ley integral contra la violencia doméstica sigue la política de criminalización, eliminación de garantías e hipertrofia de la respuesta punitiva que, por lo visto, tan buena prensa logra. De aplauso de la opinión pública en aplauso de la opinión pública, hemos perdido de vista qué ha de ser un proceso penal, a qué fines sirve y qué riesgos sociales está llamado a conjurar.
Pero, además, la ley de marras ahonda en estos defectos con la previsión de medidas, si cabe, más aberrantes, como las conocidas (e inconstitucionales, algo que puede decirse tranquilamente incluso aunque el Tribunal Constitucional no se haya pronunciado aún) discriminaciones por razón de géneros (de sexo, que decía la Constitución). Y no vale que se me diga que junto a estos casos la ley está logrando también condenas justas. ¡Faltaría más! El problema es que las normas penales han de lograr condenas justas sin suponer el sínnumero cuadro de aberraciones que están dibujándose todos los días por los juzgados de violencia doméstica de España. Un solo caso de los señalados ya sería suficiente para alertar de que algo falla. ¡Qué no habrá que decir de los efectos de una norma que avergüenza a cualquier jurista responsable que haya tenido contacto con su aplicación práctica! ¿O acaso nos olvidamos del viejo adagio referente a la gravedad de condenar a un solo inocente?
Y cabe recordar, es de hecho pertinente, que todas estas aberraciones las consentimos, han de ser soportadas, en aras a lograr, nos dijeron en su momento (aunque no aceptáramos es lógica, no tuvimos más remedio que tragárnosla legislación mediante) una mayor eficacia. Las salvajadas jurídicas que contenía la ley de violencia de género, se nos decía, bien estaban porque ayudarían a resolver el problema, a paliarlo al menos. Y es aquí donde hemos de retornar lo que comentábamos antes porque, en efecto, una ley no ha de ser derogada porque no sea eficaz, porque siga habiendo crímenes. Incluso aunque haya más tras su aprobación. Pero sí ha de serlo cuando es una mala ley que ni resuelve ningún problema ni tiene visos de lograrlo en el futuro y que, para más inri, acaba creando otros, adicionales, y también muy graves.
A la vista está la incapacidad de la Ley integral de resolver el problema. Porque, como muchos dijimos en su día, no son ésas las medidas adecuadas para afrontarlo. Por eso, y porque era en potencia generadora de importantes quiebras a la seguridad jurídica y las garantías (como se ha demostrado), no tendría nunca que haberse aprobado. Nadie pareció querer darse por enterado, al amparo del argumento de la eficacia. Así que, por repugnante que sea tener que emplearlo, dado que es lo único que nos queda (si apelamos a principios somos tachados de peligrosos moralistas, de ingenuos biempensantes, de cómplices de los delincuentes), encomendémonos en esta hora a la Diosa de la eficacia y preguntémonos por los motivos que avalarían la continuidad de una norma que ha demostrado no servir para atajar el problema, que ha probado fehacientemente que es como mínimo un instrumento igual de ineficaz que el modelo represor anterior. Volvamos, pues, a las viejas normas, al tradicional sistema de represión anterior a estos engendros discriminadores, establezcamos una misma pena para cualquier persona que mate a otra (con sus correspondientes agravantes si concurre una situación de superioridad, o alevosía, o lo que sea) y, al menos, ahórremonos la vergüenza de las condenas que, si no actúa el Tribunal Constitucional, nos lloverán en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos."
Otros países pioneros en el establecimiento de esta leyes sexistas se plantean una vuelta a parámetros jurídicos más racionales. Los partidos políticos españoles, tan dados a la demagogía de "género", ¿cuando imitarán y recogerán en sus programas las correcciones a unas leyes que maginifican los problemas que tratan de resolver?. Aunque la propaganda del gobierno diga que nuestras leyes de "igualdad" son la envidia de media mundo, lo cierto es que políticos/as de EEUU, Finlandia, Suecia o Reino Unido se cuestionan desde hace años la eficacia de legislar mediante el rencor de "género".
"La Ley integral contra la violencia doméstica sigue la política de criminalización, eliminación de garantías e hipertrofia de la respuesta punitiva que, por lo visto, tan buena prensa logra. De aplauso de la opinión pública en aplauso de la opinión pública, hemos perdido de vista qué ha de ser un proceso penal, a qué fines sirve y qué riesgos sociales está llamado a conjurar.
Pero, además, la ley de marras ahonda en estos defectos con la previsión de medidas, si cabe, más aberrantes, como las conocidas (e inconstitucionales, algo que puede decirse tranquilamente incluso aunque el Tribunal Constitucional no se haya pronunciado aún) discriminaciones por razón de géneros (de sexo, que decía la Constitución). Y no vale que se me diga que junto a estos casos la ley está logrando también condenas justas. ¡Faltaría más! El problema es que las normas penales han de lograr condenas justas sin suponer el sínnumero cuadro de aberraciones que están dibujándose todos los días por los juzgados de violencia doméstica de España. Un solo caso de los señalados ya sería suficiente para alertar de que algo falla. ¡Qué no habrá que decir de los efectos de una norma que avergüenza a cualquier jurista responsable que haya tenido contacto con su aplicación práctica! ¿O acaso nos olvidamos del viejo adagio referente a la gravedad de condenar a un solo inocente?
Y cabe recordar, es de hecho pertinente, que todas estas aberraciones las consentimos, han de ser soportadas, en aras a lograr, nos dijeron en su momento (aunque no aceptáramos es lógica, no tuvimos más remedio que tragárnosla legislación mediante) una mayor eficacia. Las salvajadas jurídicas que contenía la ley de violencia de género, se nos decía, bien estaban porque ayudarían a resolver el problema, a paliarlo al menos. Y es aquí donde hemos de retornar lo que comentábamos antes porque, en efecto, una ley no ha de ser derogada porque no sea eficaz, porque siga habiendo crímenes. Incluso aunque haya más tras su aprobación. Pero sí ha de serlo cuando es una mala ley que ni resuelve ningún problema ni tiene visos de lograrlo en el futuro y que, para más inri, acaba creando otros, adicionales, y también muy graves.
A la vista está la incapacidad de la Ley integral de resolver el problema. Porque, como muchos dijimos en su día, no son ésas las medidas adecuadas para afrontarlo. Por eso, y porque era en potencia generadora de importantes quiebras a la seguridad jurídica y las garantías (como se ha demostrado), no tendría nunca que haberse aprobado. Nadie pareció querer darse por enterado, al amparo del argumento de la eficacia. Así que, por repugnante que sea tener que emplearlo, dado que es lo único que nos queda (si apelamos a principios somos tachados de peligrosos moralistas, de ingenuos biempensantes, de cómplices de los delincuentes), encomendémonos en esta hora a la Diosa de la eficacia y preguntémonos por los motivos que avalarían la continuidad de una norma que ha demostrado no servir para atajar el problema, que ha probado fehacientemente que es como mínimo un instrumento igual de ineficaz que el modelo represor anterior. Volvamos, pues, a las viejas normas, al tradicional sistema de represión anterior a estos engendros discriminadores, establezcamos una misma pena para cualquier persona que mate a otra (con sus correspondientes agravantes si concurre una situación de superioridad, o alevosía, o lo que sea) y, al menos, ahórremonos la vergüenza de las condenas que, si no actúa el Tribunal Constitucional, nos lloverán en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos."
Otros países pioneros en el establecimiento de esta leyes sexistas se plantean una vuelta a parámetros jurídicos más racionales. Los partidos políticos españoles, tan dados a la demagogía de "género", ¿cuando imitarán y recogerán en sus programas las correcciones a unas leyes que maginifican los problemas que tratan de resolver?. Aunque la propaganda del gobierno diga que nuestras leyes de "igualdad" son la envidia de media mundo, lo cierto es que políticos/as de EEUU, Finlandia, Suecia o Reino Unido se cuestionan desde hace años la eficacia de legislar mediante el rencor de "género".
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