Volviendo del trabajo, escuchaba en la radio un nuevo escándalo sexual, esta vez en una cárcel. Parece ser que en la cárcel de Alcalá Meco, diversas mujeres, custodiadas por funcionarios masculinos, otorgaban favores sexuales a estos a cambio de ciertos privilegios, como recibir alcohol o un trato más favorable. Todo lo que he leído posteriormente hablaba de sexo consentido, aunque la moderadora del programa de radio no dejaba de aludir a la “posición dominante” que en este contexto ejerce el guardián masculino. Ya sabéis, tratar de posicionarlo todo en el esquema “hombre explorador-mujer víctima”, incluso cuando parece evidente que en el caso de Alcalá ha habido pleno consentimiento.
Según he seguido la evolución del suceso estos días, resulta que los guardianes varones han sido colocados en esta “posición dominante” por Bibiana Aído, ministra que incansablemente persigue la igualdad, y el talibanismo con que se ha implantado la Ley de Igualdad en el ámbito penitenciario. Hasta el año 2007, había dos escalas en el cuerpo de ayudantes de instituciones penitenciarías: la masculina y la femenina. Cada sexo trabajaba con los de su propio sexo, custodiando a los de su propio sexo. Para Bibiana Aído, claramente una situación que perpetuaba los “patrones patriarcales en nuestra sociedad”. Con la Ley de Igualdad se unificaron escalas. Ahora las oposiciones son iguales para todos. Sin embargo, el colectivo femenino de funcionarios de prisiones se considera discriminado. Denuncian que ellas se presentaron a unas oposiciones en las que optaban a menos plazas y hacía falta una mayor puntuación y preparación. Critican que años después de haber aprobado las oposiciones han modificado de golpe las condiciones laborales. Aquí cabría decir que las ansías de igualdad de las mujeres funcionarias terminan allá dónde las condiciones de trabajo se endurecen. Entonces vuelven a reclamar una especie de “re discriminación positiva”. Pero lo cierto es que podemos concederlas que trabajar con hombres reclusos es más duro que trabajar con mujeres reclusas y que la idea de mezclar presas con funcionarios de prisiones genera situaciones “machistas” como las de Alcalá Meco (entiéndase la ironía) o situaciones de grave peligro para la funcionaria que tiene que enfrentarse a un maromo que la puede lisiar con solo un soplido.
En definitiva, según las funcionarias de prisiones, la ley ha terminando por beneficiar a los hombres, que ahora, con las escalas igualadas, acaparan puestos en los mejores departamentos de mujeres porque suelen tener más puntos y mayor antigüedad. Cosa, que por otra parte, es bastante justa y que se aplica en el resto de escalas funcionariales en las que las mujeres son mayoría. Vamos, que el Ministerio de Igualdad la ha liado parda.
Lo que me asombra es que haya sido un “escándalo” que afecta a mujeres que han usado el sexo en su propio beneficio lo que ha motivado que la directora de prisiones haya fulminado a los responsables de Alalá Meco. Es un hecho conocido, que en las cárceles masculinas muchos hombres heterosexuales son violados a la fuerza por otros presos masculinos, sin que los funcionarios hagan nada por evitar estas situaciones de violencia sexual. ¿Cuándo tomará la responsable de Instituciones Penitenciarias, Sra. Gallizo, acciones para corregir esta penosa situación que padecen muchos hombres?.
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domingo, 25 de abril de 2010
sábado, 10 de abril de 2010
Olé por Verdú
Sorprendente artículo de Vicente Verdú, que estoy seguro generará, como él mismo advierte al final, el cabreo del feminismo gubernamental, subvencionado y "bibianesco". Se titula los calzoncillos como pieza clave
viernes, 5 de marzo de 2010
A la igualdad por la crisis
Telediario de Pepa Bueno, declarada feminista. En general, trasmite credibilidad y trata de mantener un tono aséptico en su enfoque informativo. Pero cuando se trata de noticias de “género”, le sale cierta vena Urdaci.
El otro día introdujo con una sonrisa de oreja a oreja un reportaje sobre los cambios de “roles”. Ya sabéis, todo es relativo para el feminismo, el sexo y los “roles” que desempeñamos son una construcción cultural. Por ejemplo, el instinto maternal, que les invade a muchas feministas cuando se quedan embarazadas y las hormonas empiezan a difuminar sus sólidos principios anti maternidad opresora, es una entelequia de creación patriarcal.
El caso es que para gozo de feministas como Pepa Bueno, la crisis está obligando a replantearse los “roles”. Así, en un reportaje idílico, se ve a una mamá que sale orgullosa a trabajar como tele operadora (unos 1000 Euros/mes), y él se queda feliz en su casa cuidando de los niños. A él no le sacaban antes, cuando trabajaba en la construcción, bajo el sol o la lluvia, ejerciendo un trabajo peligroso que sirvió para pagar la hipoteca de la casa. Y por supuesto, era uno de esos hombres que ganan un 15%, un 30% un 50% más que las mujeres (lo de por el mismo trabajo ya no cuela, lo siento). Su nuevo "rol" es más del agrado del Ministerio de Igualdad. Pero si tenemos a una delegada del ministerio de trabajo que se felicita que el nivel de desempleo de los hombres es similar al de las mujeres, lo cual es signo de "igualdad", nada ya nos puede extrañar.
Viva la crisis, que a todos nos iguala…aunque Orwell añadiría, algunas son más iguales que algunos.
El otro día introdujo con una sonrisa de oreja a oreja un reportaje sobre los cambios de “roles”. Ya sabéis, todo es relativo para el feminismo, el sexo y los “roles” que desempeñamos son una construcción cultural. Por ejemplo, el instinto maternal, que les invade a muchas feministas cuando se quedan embarazadas y las hormonas empiezan a difuminar sus sólidos principios anti maternidad opresora, es una entelequia de creación patriarcal.
El caso es que para gozo de feministas como Pepa Bueno, la crisis está obligando a replantearse los “roles”. Así, en un reportaje idílico, se ve a una mamá que sale orgullosa a trabajar como tele operadora (unos 1000 Euros/mes), y él se queda feliz en su casa cuidando de los niños. A él no le sacaban antes, cuando trabajaba en la construcción, bajo el sol o la lluvia, ejerciendo un trabajo peligroso que sirvió para pagar la hipoteca de la casa. Y por supuesto, era uno de esos hombres que ganan un 15%, un 30% un 50% más que las mujeres (lo de por el mismo trabajo ya no cuela, lo siento). Su nuevo "rol" es más del agrado del Ministerio de Igualdad. Pero si tenemos a una delegada del ministerio de trabajo que se felicita que el nivel de desempleo de los hombres es similar al de las mujeres, lo cual es signo de "igualdad", nada ya nos puede extrañar.
Viva la crisis, que a todos nos iguala…aunque Orwell añadiría, algunas son más iguales que algunos.
miércoles, 11 de marzo de 2009
Haciendo real la igualdad
Reproduzco en su integridad una carta dirigida a un periódico de tirada nacional. La situación que describe el lector es la que de facto existe en la mayoría de los hogares españoles. A pesar de las gracietas de los anuncios que premia la ministra Aído, en la que lo hombres son inútiles funcionales para las tareas del hogar, la situación es diferente.
El hombre ya no sólo cambia enchufes, cuelga cuadros, se dedica del mantenimiento del coche y realiza "chapucillas" en las que la mujer de momento no participa. También sabe poner la colada, hacer las cenas de los niños cuando la mamá trabajadora está de viaje o pasa la aspiradora los sábados por la mañana. Estadísticas de otros países señalan que la participación del hombre trabajador en las tareas del hogar, si se contabilizan las "chapucillas" de las que siempre ha sido resposable pero que no aparecen en las estadísticas de "género", es similar a la de la mujer trabajadora. Bueno, os dejo con el artículo en cuestión:
Sr. Director:
«¿Dónde estamos [los hombres] mientras las mujeres se manifiestan por un mundo donde quepan ellas y nosotros en igualdad?», pregunta en su blog don Pedro Zerolo. No lo recuerdo exactamente, intentaré hacer memoria. A las 7:30 me he levantado y mientras mi mujer les da el desayuno a los niños, me he duchado y vestido. Después he vestido a mis hijos y los he llevado al colegio.
He estado toda la mañana trabajando y a la hora de la comida he ido a comprar algunas cosas que faltaban en la nevera. He comido y vuelta a trabajar hasta las 19:00, hora en la que he vuelto a casa. Mientras los niños se bañan, he recogido la ropa sucia y preparado la del día siguiente.
Mi mujer ha hecho la cena y se la ha dado a los niños; después ha ido a hacer un poco de gimnasia, mientras yo acuesto a los niños. Por la noche me he levantado un par de veces yo, otro par ella; ya saben: frío o agua o miedo. La verdad es que he estado demasiado ocupado, haciendo realidad la igualdad entre hombres y mujeres para poder ir a ninguna manifestación, ya que la otra parte del día la he pasado trabajando y generando impuestos que pagan el sueldo a don Pedro para que se pueda dedicar a escribir memeces en su blog. Antonio Obón Hernández. Madrid.
El hombre ya no sólo cambia enchufes, cuelga cuadros, se dedica del mantenimiento del coche y realiza "chapucillas" en las que la mujer de momento no participa. También sabe poner la colada, hacer las cenas de los niños cuando la mamá trabajadora está de viaje o pasa la aspiradora los sábados por la mañana. Estadísticas de otros países señalan que la participación del hombre trabajador en las tareas del hogar, si se contabilizan las "chapucillas" de las que siempre ha sido resposable pero que no aparecen en las estadísticas de "género", es similar a la de la mujer trabajadora. Bueno, os dejo con el artículo en cuestión:
Sr. Director:
«¿Dónde estamos [los hombres] mientras las mujeres se manifiestan por un mundo donde quepan ellas y nosotros en igualdad?», pregunta en su blog don Pedro Zerolo. No lo recuerdo exactamente, intentaré hacer memoria. A las 7:30 me he levantado y mientras mi mujer les da el desayuno a los niños, me he duchado y vestido. Después he vestido a mis hijos y los he llevado al colegio.
He estado toda la mañana trabajando y a la hora de la comida he ido a comprar algunas cosas que faltaban en la nevera. He comido y vuelta a trabajar hasta las 19:00, hora en la que he vuelto a casa. Mientras los niños se bañan, he recogido la ropa sucia y preparado la del día siguiente.
Mi mujer ha hecho la cena y se la ha dado a los niños; después ha ido a hacer un poco de gimnasia, mientras yo acuesto a los niños. Por la noche me he levantado un par de veces yo, otro par ella; ya saben: frío o agua o miedo. La verdad es que he estado demasiado ocupado, haciendo realidad la igualdad entre hombres y mujeres para poder ir a ninguna manifestación, ya que la otra parte del día la he pasado trabajando y generando impuestos que pagan el sueldo a don Pedro para que se pueda dedicar a escribir memeces en su blog. Antonio Obón Hernández. Madrid.
Etiquetas:
ideología de género,
igualdad,
tareas del hogar
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