sábado, 10 de abril de 2010
Olé por Verdú
Sorprendente artículo de Vicente Verdú, que estoy seguro generará, como él mismo advierte al final, el cabreo del feminismo gubernamental, subvencionado y "bibianesco". Se titula los calzoncillos como pieza clave
miércoles, 7 de abril de 2010
Lo que enseña
Relacionado con mi comentario anterior, Arcadi Espada ofrece, en el diario El Mundo, un excelente análisis de los sucedido en Seseña y la frustración y desconcierto para algunos/as que produce no poder calificarlo de "violencia machista", aunque con el tiempo quizas encuentren algún resquicio. Este es el artículo que reproducto en su integridad:
"El crimen de Seseña. A su luz siniestra se ve muy bien hasta qué punto resulta confortable tener un robusto sintagma a mano. Por ejemplo ese de «violencia machista» No significa nada y lo que pudiera significar sería falso. Pero cómo consuela. Cuántas circunstancias aterradoras, inexplicables, cuánta dolorosa confusión se diluye en esas dos palabras. «Violencia machista» y la tranquilizadora conclusión (más tranquilizadora que un best seller nórdico) de que los hombres odian a las mujeres y es natural que algún ejemplar de la brutal especie concrete de vez en cuando su odio. El sintagma habría servido, incluso, para el propio crimen de Seseña, en la hipótesis, obviamente, de que el asesino hubiese sido un varoncito: como violencia machista habría sido incluido en las estadísticas. Es más; incluso si víctima y verdugo hubieran compartido sexo masculino la maligna inferencia macha se habría producido entre líneas a poco que una silueta de mujer anduviera de soslayo entre los móviles.
En Seseña no hay sintagma posible. Es inútil ensayar con «violencia infantil.» En nuestra época es un oxímoron. El niño es el inocente número uno. Si «violencia machista» es la violencia que comete el macho, «violencia infantil» es la violencia que cometen sobre el infante. A la precocidad del criminal se añade su sexo. Y el sexo de la víctima: de haber sido verdugo la niña y varón el muerto por alguna rendija boomerang habría vuelto el machismo. Nada, no es posible. No hay palabras. Podría inventarse la elegante categoría de la «violencia inefable», pero no dejaría de ser un relativo fracaso para los taxónomos taxidermistas.
Así pues, sin palabras, observamos con muy incómoda desnudez los hechos que se conocemos. Dos niñas se citan a una pelea en una fábrica abandonada. Como es corriente con los animales la más fuerte gana la pelea: le da una paliza, le corta las venas, la tira a un pozo y la deja allí desangrándose, sin avisar a nadie. Hay un indicio interpretativo final: miembros de la policía dicen que la niña asumió su crimen con frialdad, como si perteneciera a otro. Ante la desnudez aparecen los taparrabos políticos. Si hay que reformar la Ley del menor. Si se debe legislar en frío o en caliente. O los sociológicos, del buen Gabilondo: «Hay que revisar los valores.» Estas del ministro son palabras tan elevadas que no se les ve el fondo; en realidad sólo dan por hecho que alguien, en algún lugar del mundo, enseña que es bueno cortarle las venas a las compañeras de colegio.
El frío de admitir una naturaleza psicópata a los catorce años, y qué hacer con ella."
Arcadi Espada
"El crimen de Seseña. A su luz siniestra se ve muy bien hasta qué punto resulta confortable tener un robusto sintagma a mano. Por ejemplo ese de «violencia machista» No significa nada y lo que pudiera significar sería falso. Pero cómo consuela. Cuántas circunstancias aterradoras, inexplicables, cuánta dolorosa confusión se diluye en esas dos palabras. «Violencia machista» y la tranquilizadora conclusión (más tranquilizadora que un best seller nórdico) de que los hombres odian a las mujeres y es natural que algún ejemplar de la brutal especie concrete de vez en cuando su odio. El sintagma habría servido, incluso, para el propio crimen de Seseña, en la hipótesis, obviamente, de que el asesino hubiese sido un varoncito: como violencia machista habría sido incluido en las estadísticas. Es más; incluso si víctima y verdugo hubieran compartido sexo masculino la maligna inferencia macha se habría producido entre líneas a poco que una silueta de mujer anduviera de soslayo entre los móviles.
En Seseña no hay sintagma posible. Es inútil ensayar con «violencia infantil.» En nuestra época es un oxímoron. El niño es el inocente número uno. Si «violencia machista» es la violencia que comete el macho, «violencia infantil» es la violencia que cometen sobre el infante. A la precocidad del criminal se añade su sexo. Y el sexo de la víctima: de haber sido verdugo la niña y varón el muerto por alguna rendija boomerang habría vuelto el machismo. Nada, no es posible. No hay palabras. Podría inventarse la elegante categoría de la «violencia inefable», pero no dejaría de ser un relativo fracaso para los taxónomos taxidermistas.
Así pues, sin palabras, observamos con muy incómoda desnudez los hechos que se conocemos. Dos niñas se citan a una pelea en una fábrica abandonada. Como es corriente con los animales la más fuerte gana la pelea: le da una paliza, le corta las venas, la tira a un pozo y la deja allí desangrándose, sin avisar a nadie. Hay un indicio interpretativo final: miembros de la policía dicen que la niña asumió su crimen con frialdad, como si perteneciera a otro. Ante la desnudez aparecen los taparrabos políticos. Si hay que reformar la Ley del menor. Si se debe legislar en frío o en caliente. O los sociológicos, del buen Gabilondo: «Hay que revisar los valores.» Estas del ministro son palabras tan elevadas que no se les ve el fondo; en realidad sólo dan por hecho que alguien, en algún lugar del mundo, enseña que es bueno cortarle las venas a las compañeras de colegio.
El frío de admitir una naturaleza psicópata a los catorce años, y qué hacer con ella."
Arcadi Espada
Legislar a golpe de telediario
Ante los últimos acontecimientos de violencia juvenil, el gobierno y sus diversos portavoces, desde Rubalcaba a Pajín, advierten que no conviene legislar a golpe de telediario o a la puerta de los funerales.
Estas prevenciones desde luego no se tuvieron en cuenta cuando se estableció la Ley de Violencia de Género, potenciada por las apariciones en programas de televisión que exaltan las vísceras de diversos sucesos truculentos de violencia tildada de “machista”. Para apoyar una ley discriminatoria hacia el hombre, se suprimieron de los medios el resto de episodios de violencia doméstica, repitiendo machaconamente apariciones de hombres verdugos y mujeres víctimas.
Pero no sólo con el tema de la violencia doméstica se legisla a golpe de telediario e información manipulada. Cuando se preparan leyes de discriminación positiva, los telediarios gubernamentales presentan reportajes de mujeres que ganan menos que hombre “por el mismo trabajo”. Todo ello allana el camino para establecimiento de cuotas de género o pagar, como han hehco en la Universidad de Valencia, las matrículas de las mujeres que quieran estudiar alguna ingeniería (cuando las mujeres ya son el 60% de las estudiantes universitarias).
Sin embargo, insinuar un endurecimiento de penas para delitos de terrorismo o de extremada violencia fuera del ámbito doméstico, es, para el gobierno actual, legislar a golpe de telediario.
Estas prevenciones desde luego no se tuvieron en cuenta cuando se estableció la Ley de Violencia de Género, potenciada por las apariciones en programas de televisión que exaltan las vísceras de diversos sucesos truculentos de violencia tildada de “machista”. Para apoyar una ley discriminatoria hacia el hombre, se suprimieron de los medios el resto de episodios de violencia doméstica, repitiendo machaconamente apariciones de hombres verdugos y mujeres víctimas.
Pero no sólo con el tema de la violencia doméstica se legisla a golpe de telediario e información manipulada. Cuando se preparan leyes de discriminación positiva, los telediarios gubernamentales presentan reportajes de mujeres que ganan menos que hombre “por el mismo trabajo”. Todo ello allana el camino para establecimiento de cuotas de género o pagar, como han hehco en la Universidad de Valencia, las matrículas de las mujeres que quieran estudiar alguna ingeniería (cuando las mujeres ya son el 60% de las estudiantes universitarias).
Sin embargo, insinuar un endurecimiento de penas para delitos de terrorismo o de extremada violencia fuera del ámbito doméstico, es, para el gobierno actual, legislar a golpe de telediario.
Etiquetas:
ideología de género,
igualdad salarial,
violencia de género
lunes, 5 de abril de 2010
Disonancia
Mientras escribo esta entrada, la televisión estatal da cuenta de dos nuevos casos de violencia domestica (violencia machista en el libro de estilo de los informativos). Cuatro muertes en total, las de ellas y las de ellos. Ninguna denuncia previa por ninguna de las dos partes. ¿Existía armonía previa?. ¿De repente surgieron en los dos hombres instintos de “terrorismo patriarcal”?. ¿Por qué se suicidaron después?. ¿Por qué en época vacacional se multiplican los episodios de violencia doméstica?. Sólo existe una respuesta para el boletín estatal: el machismo. Explicaciones alternativas o complementarias no valen, estadísticas que señalan maltrato mutuo en muchas situaciones de violencia doméstica se descartan, las mayores tasas de violencia doméstica entre personas del mismo sexo se silencian. Según el artículo enlazado, el 30% de las mujeres lesbianas padecerán violencia doméstica de sus parejas a lo largo de su vida.
Al mismo tiempo me llega el último barómetro del CIS, correspondiente al mes de marzo. A la pregunta: ¿Cuál es a su juicio el principal problema que existe en España? ¿Y el segundo? ¿Y el tercero? (Respuesta espontanea), la violencia contra la mujer, el 1.8 % de los hombres y mujeres lo ponen en su lista de problemas, muy por debajo del paro (82%), problemas económicos (45%) y de otras 14 categorías. En la vaga categoría de problemas de la mujer, 0,4% de preocupación.
A la pregunta: ¿Cuál es a su juicio el principal problema que existe en España (sólo uno, respuesta espontanea? , la violencia contra la mujer desciende al 0.1% de las preocupaciones de los hombres y mujeres que responden a esta encuesta. El gobierno y los/as políticos/as se encuentran por encima en ambas preguntas como problemas más candentes.
A la pregunta: ¿Cuál es el problema que a usted más le afecta?, lo violencia contra la mujer representa el 0.1 % de preocupación para hombres y mujeres, de nuevo por debajo de los/as políticos/as. Incluso la crisis de valores, con un 0.8% suscita más inquietud.
A la pregunta sobre cómo se valoran diversos movimientos sociales, hombres y mujeres valoran al feminismo con un raspado 5,06 (de 0 a 10) por debajo pro derechos humanos (7,48), de protección de animales,(7,03), ecologistas (6,28 ), pacifistas (5,67), apoyo a inmigrantes y otros.
Una gran disonancia pues entre lo que la población percibe como importante y que realmente afecta a sus vidas y los titulares que nos ofrece el parte diario gubernamental.
COMBATAMOS DE VERDAD LA VIOLENCIA DOMÉSTICA
Al mismo tiempo me llega el último barómetro del CIS, correspondiente al mes de marzo. A la pregunta: ¿Cuál es a su juicio el principal problema que existe en España? ¿Y el segundo? ¿Y el tercero? (Respuesta espontanea), la violencia contra la mujer, el 1.8 % de los hombres y mujeres lo ponen en su lista de problemas, muy por debajo del paro (82%), problemas económicos (45%) y de otras 14 categorías. En la vaga categoría de problemas de la mujer, 0,4% de preocupación.
A la pregunta: ¿Cuál es a su juicio el principal problema que existe en España (sólo uno, respuesta espontanea? , la violencia contra la mujer desciende al 0.1% de las preocupaciones de los hombres y mujeres que responden a esta encuesta. El gobierno y los/as políticos/as se encuentran por encima en ambas preguntas como problemas más candentes.
A la pregunta: ¿Cuál es el problema que a usted más le afecta?, lo violencia contra la mujer representa el 0.1 % de preocupación para hombres y mujeres, de nuevo por debajo de los/as políticos/as. Incluso la crisis de valores, con un 0.8% suscita más inquietud.
A la pregunta sobre cómo se valoran diversos movimientos sociales, hombres y mujeres valoran al feminismo con un raspado 5,06 (de 0 a 10) por debajo pro derechos humanos (7,48), de protección de animales,(7,03), ecologistas (6,28 ), pacifistas (5,67), apoyo a inmigrantes y otros.
Una gran disonancia pues entre lo que la población percibe como importante y que realmente afecta a sus vidas y los titulares que nos ofrece el parte diario gubernamental.
COMBATAMOS DE VERDAD LA VIOLENCIA DOMÉSTICA
lunes, 29 de marzo de 2010
Más sobre fracaso escolar masculino
Ayer se clausuro el 5º Encuentro entre Mujeres Africanas y Europeas. La asistencia de hombres estaba vetada, salvo en el acto de clausura, al que acudió nuestro Presidente de Gobierno, que una vez más reiteró su compromiso en la lucha contra “la dominación masculina ancestral”. Palabras de un gobernante que utiliza a las mujeres como cuota de voto mientras sus asesores más directos y los que forman parte de su fontanería política son en su mayoría hombres.
Mientras Zapatero arengaba a sus votantes de cuota, equiparando sutilmente, como se suele hacer en estos encuentro de género, la condición de las mujeres europeas con las africanas, el New York Times, periódico tan progresista como El País que lee desde su adolescencia, publicaba un artículo en que se analizan las causas del mayor fracaso escolar masculino en EE.UU, extrapolables a países que van desde la igualitaria Suecia hasta países de marcada tradición machista como Italia o España.
La tendencia es la misma es todos los países industrializados, los chicos sacan, en general, peores notas que las chicas. En concreto, para EE.UU, el estudio al que hace referencia el autor del artículo señala:
• La nota media en Secundaria para las chicas es de 3.09 y de 2.86 para los chicos, en una escala de 4.0. Los chicos repiten curso el doble que las chicas.
• Los chicos tienen el doble de posibilidades de ser expulsados de clase y el triple de posibilidades de ser expulsados del colegio. Un 25% más de chicos que de chicas dejan definitivamente los estudios.
• Entre la población blanca, el 57% de los liecenciados son mujeres, y el 62% de los Master’s. Entre la población negra las cifras son del 66% y el 72%.
• En test nacionales de lectura, el 32% de las chicas tienen un nivel “adecuado” o superior, porcentaje que baja al 16% en los chicos.
Estadísticas similares a las anteriores se repiten en los principales países industrializados, en algunas comunidades españolas, la brecha de género es incluso superior en detrimento de los varones.
Hay una importante excepción: Entre los buenos estudiantes de la muestra, los chicos sacan mejores notas que las chicas, especialmente en matemáticas. En el S.A.T de 2009, prueba estandarizada de acceso a la universidad, 297 estudiantes consiguieron una nota perfecta. El 62% de eran chicos. Y de los 10,052 que sacaron la máxima nota en matemáticas, el 69% eran chicos. ¿Será fruto del carácter “patriarcal” de las matemáticas?. En algunas universidades americanas ya se habla de modificar las pruebas de acceso a las carreras de ingeniería para favorecer el acceso de mujeres, en nuestro país, la Universidad de Valencia excluye del pago de las matrículas a las chicas de carreras técnicas.
Entre las causas del menor rendimiento global de los chicos, un especialista señala que en las últimas décadas ha puesto más énfasis, desde edades tempranas, en las habilidades verbales, que normalmente se enseñan de una forma que resulta poco atractiva para los niños. Esto genera entre los varones un retraso mayor en comprensión lectora, que se traduce en mayor fracaso según avanza el proceso educativo.
Para los/as ideólogos/as de género, preocupados/as porque las mujeres sean ministras de cuota y accedan masivamente a los consejos de administración, realmento no parece importar que los chicos tengan tasas de fracaso escolar superiores a las chicas. Desde su sectarismo, puede ser una manera de corregir el "ancestral dominio patriarcal".
Pero claro que importa. Como dicen ellas cuando reclaman paridad y coutas de poder, nuestro futuro depende de como la sociedad emplee su capital humano, sea el formado por hombres o por mujeres. Y preocuparse por la mejora educativa del varón en las sociedades industrializadas bien merece la pena. De todas formas, me temo que una reunión exclusivamente de hombres, para tratar de este tema, junto a otros que el feminismo de género no toca, como la mayor tasa de suicidios masculina, no gozaría del beneplácito gubernamental del pasado encuentro de féminas africanas y europeas en Valencia.
Mientras Zapatero arengaba a sus votantes de cuota, equiparando sutilmente, como se suele hacer en estos encuentro de género, la condición de las mujeres europeas con las africanas, el New York Times, periódico tan progresista como El País que lee desde su adolescencia, publicaba un artículo en que se analizan las causas del mayor fracaso escolar masculino en EE.UU, extrapolables a países que van desde la igualitaria Suecia hasta países de marcada tradición machista como Italia o España.
La tendencia es la misma es todos los países industrializados, los chicos sacan, en general, peores notas que las chicas. En concreto, para EE.UU, el estudio al que hace referencia el autor del artículo señala:
• La nota media en Secundaria para las chicas es de 3.09 y de 2.86 para los chicos, en una escala de 4.0. Los chicos repiten curso el doble que las chicas.
• Los chicos tienen el doble de posibilidades de ser expulsados de clase y el triple de posibilidades de ser expulsados del colegio. Un 25% más de chicos que de chicas dejan definitivamente los estudios.
• Entre la población blanca, el 57% de los liecenciados son mujeres, y el 62% de los Master’s. Entre la población negra las cifras son del 66% y el 72%.
• En test nacionales de lectura, el 32% de las chicas tienen un nivel “adecuado” o superior, porcentaje que baja al 16% en los chicos.
Estadísticas similares a las anteriores se repiten en los principales países industrializados, en algunas comunidades españolas, la brecha de género es incluso superior en detrimento de los varones.
Hay una importante excepción: Entre los buenos estudiantes de la muestra, los chicos sacan mejores notas que las chicas, especialmente en matemáticas. En el S.A.T de 2009, prueba estandarizada de acceso a la universidad, 297 estudiantes consiguieron una nota perfecta. El 62% de eran chicos. Y de los 10,052 que sacaron la máxima nota en matemáticas, el 69% eran chicos. ¿Será fruto del carácter “patriarcal” de las matemáticas?. En algunas universidades americanas ya se habla de modificar las pruebas de acceso a las carreras de ingeniería para favorecer el acceso de mujeres, en nuestro país, la Universidad de Valencia excluye del pago de las matrículas a las chicas de carreras técnicas.
Entre las causas del menor rendimiento global de los chicos, un especialista señala que en las últimas décadas ha puesto más énfasis, desde edades tempranas, en las habilidades verbales, que normalmente se enseñan de una forma que resulta poco atractiva para los niños. Esto genera entre los varones un retraso mayor en comprensión lectora, que se traduce en mayor fracaso según avanza el proceso educativo.
Para los/as ideólogos/as de género, preocupados/as porque las mujeres sean ministras de cuota y accedan masivamente a los consejos de administración, realmento no parece importar que los chicos tengan tasas de fracaso escolar superiores a las chicas. Desde su sectarismo, puede ser una manera de corregir el "ancestral dominio patriarcal".
Pero claro que importa. Como dicen ellas cuando reclaman paridad y coutas de poder, nuestro futuro depende de como la sociedad emplee su capital humano, sea el formado por hombres o por mujeres. Y preocuparse por la mejora educativa del varón en las sociedades industrializadas bien merece la pena. De todas formas, me temo que una reunión exclusivamente de hombres, para tratar de este tema, junto a otros que el feminismo de género no toca, como la mayor tasa de suicidios masculina, no gozaría del beneplácito gubernamental del pasado encuentro de féminas africanas y europeas en Valencia.
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educación,
enseñanza diferenciada,
fracaso escolar
miércoles, 24 de marzo de 2010
Feminismo crítico
Adjunto el enlace a una carta que critica la ley de violencia de género. Son interesantes los cometarios.
Está claro que la crítica razonada a los excesos de la ideología de género no convierte a la persona que la hace en "machista", "facha", o "grosera", estiquetas que a falta de argumentos muchas feministas institucionales lanzan a estas críticas. La carta que enlazo en esta entrada y los comentarios que suscita son una muestra de feminismo real.
Está claro que la crítica razonada a los excesos de la ideología de género no convierte a la persona que la hace en "machista", "facha", o "grosera", estiquetas que a falta de argumentos muchas feministas institucionales lanzan a estas críticas. La carta que enlazo en esta entrada y los comentarios que suscita son una muestra de feminismo real.
martes, 23 de marzo de 2010
Premio desierto
A pesar de haberse convocado el premio hace más de cuatro años, nadie ha sido capaz de demostrar que las mujeres ganan menos que los hombres por el mismo trabajo. Las bases para el concurso fueron enviadas a sindicatos y diversas organizaciones que dicen luchar por la igualdad.
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